
Oculta entre las ramas
recién mudaba.
Su verdeagua nuevo delataba su vulnerabilidad
y el bicho palo, de inmediato lo notó.
Se aprovechó de su quietud y
la chupó antes de que la queratina se endureciera.
No creo que haya sobrevivido,
su muda quedó a su lado.

Mi luz se oculta bajo una tímida violeta. El resplandor no altera el paisaje. Con la llegada del sol mi luz se opaca y no soy más que una cascarita oscura. Con la llegada de la noche me oculto en el anonimato de mil luciernagas ardientes.









